BRIDGEVIEW, ILL. -- En la fría tarde de Chicago, el Fire tiró de orgullo y amor propio para vencer 1-0 a New York Red Bulls, alzándose con los tres puntos gracias al solitario tanto del guatemalteco Marco Pappa.
El ambiente festivo durante el primer partido del 2009 en el Toyota Park casi se convirtió en tragedia para los dueños de casa a los 14 minutos, cuando John Thorrington vio la tarjeta roja de parte del árbitro Tim Weyland, dejando al cuadro rojo con un hombre menos para casi la totalidad del encuentro.
Parecía que la fortuna le sonreiría a Red Bulls al minuto 14 cuando Thorrington detuvo con falta un avance de Macoumba Kandji, infracción que a juicio de Weyland ameritó la roja directa.
Con un hombre más, Nueva York intentó sacar provecho del criterio rigorista del colegiado y adelantó sus líneas en busca del tanto de la apertura.
No obstante, el Fire no se quedó con los brazos cruzados y también se atrevió en ataque, en una clara muestra que tenía pensado hacerse respetar en casa pese a las adversidades.
Y así fue como al minuto 33 Chicago pudo romper el hielo, gracias en gran parte a la complicidad de Red Bulls. Un tiro libre del colombiano Wilman Conde fue flojamente despejado por la zaga taurina, y Pappa no perdonó la pésima reacción del visitante, soltando un zurdazo desde las inmediaciones del área que pegó en la base del poste izquierdo antes de besar las redes.
Para el arranque del segundo tiempo, el técnico local Denis Hamlett empezó a pensar en preservar la ventaja mínima, por lo que sacó al medio atacante Justin Mapp para enviar a Brandon Prideaux, otro defensa, al campo de juego.
Esta estrategia sirvió para resistir los constantes embates de Red Bulls, que, pese a dominar la mayoría de las acciones en el complemento, no tuvo puntería frente al arco de Jon Busch.
Tanto Dominic Oduro como el normalmente confiable Juan Pablo Ángel le perdonaron la vida al portero rojo en varias oportunidades. El mejor ejemplo de esto ocurrió a doce del final, cuando el ariete colombiano remató directo a las manos del cancerbero, y cuando aparecía el africano para conectar el rebote, llegó Conde para despejar el peligro.
Durante los últimos minutos, Chicago se atrincheró en su área para aguantar el asedio de Nueva York mientras miraba el reloj de reojo. Al final, los taurinos no pudieron romper el cerrojo defensivo del Fire, que celebra su primer triunfo en casa y sigue invicto en la joven temporada 2009, mientras Red Bulls aún no saborea las mieles de la victoria.
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