“Suena razonable, principalmente, por la cantidad de jornadas que estamos jugando en nuestros torneos locales. A diferencia de ligas de élite, nosotros estamos superando hasta por casi 20 jornadas una temporada. Yo creo que, si hay argumentos valederos, sin embargo, es cuestión de escuchar y a lo mejor madurar un torneo que puede cuajar”.
El incremento de equipos obligaría a cambiar el formato de competencia. La propuesta sería dividir a los equipos en dos grupos de 8 por región, con un sistema donde todos jueguen la misma cantidad de partidos, que sean a visita recíproca, aunque no necesariamente en el mismo torneo.
Las amarillas acumuladas se borrarán a cero en dos momentos del torneo: ▸ Al terminar la fase de grupos ▸ Al terminar los cuartos de final La razón es lógica. Con 48 selecciones y una ronda de 32 equipos que nunca había existido, el riesgo de que un jugador llegue suspendido a la fase decisiva por una tarjeta de la primera semana era demasiado alto. La FIFA no quiere que el partido más importante lo decida una amarilla cobrada en la primera jornada. Un Mundial más grande necesitaba reglas más inteligentes. [The Athletic]
