“Suena razonable, principalmente, por la cantidad de jornadas que estamos jugando en nuestros torneos locales. A diferencia de ligas de élite, nosotros estamos superando hasta por casi 20 jornadas una temporada. Yo creo que, si hay argumentos valederos, sin embargo, es cuestión de escuchar y a lo mejor madurar un torneo que puede cuajar”.
El incremento de equipos obligaría a cambiar el formato de competencia. La propuesta sería dividir a los equipos en dos grupos de 8 por región, con un sistema donde todos jueguen la misma cantidad de partidos, que sean a visita recíproca, aunque no necesariamente en el mismo torneo.
La selección femenina mayor de Guatemala volvió a quedar en deuda y esta vez de la manera más dolorosa. El 5-1 que le propinó El Salvador
Con la mayoría de sus jugadoras habituales en el campo y la base que Karla Maya ha trabajado durante meses, el equipo volvió a evidenciar los mismos problemas: poca solidez, escasa generación ofensiva y una alarmante diferencia física en varios sectores. El 5-1 no fue exagerado; fue el fiel reflejo de lo ocurrido durante los 90 minutos. Más allá del resultado, preocupa la ausencia de una identidad de juego y la falta de evolución. Guatemala sigue cometiendo los mismos errores partido tras partido y el proyecto técnico continúa sin ofrecer respuestas. El tiempo de las promesas ya pasó: la goleada ante El Salvador exige una autocrítica profunda y decisiones que permitan cambiar el rumbo antes de que la deuda con el futbol femenino nacional sea aún mayor.
