La selección femenina mayor de Guatemala volvió a quedar en deuda y esta vez de la manera más dolorosa. El 5-1 que le propinó El Salvador
Con la mayoría de sus jugadoras habituales en el campo y la base que Karla Maya ha trabajado durante meses, el equipo volvió a evidenciar los mismos problemas: poca solidez, escasa generación ofensiva y una alarmante diferencia física en varios sectores. El 5-1 no fue exagerado; fue el fiel reflejo de lo ocurrido durante los 90 minutos. Más allá del resultado, preocupa la ausencia de una identidad de juego y la falta de evolución. Guatemala sigue cometiendo los mismos errores partido tras partido y el proyecto técnico continúa sin ofrecer respuestas. El tiempo de las promesas ya pasó: la goleada ante El Salvador exige una autocrítica profunda y decisiones que permitan cambiar el rumbo antes de que la deuda con el futbol femenino nacional sea aún mayor.