“Siempre trato de ser sincero. Creo que salimos ganando con el punto por el mal partido que hicimos. Hicimos un mal partido, no se puede jugar con seis, siete, jugadores. Lo hablé ahorita en el camerino, soy muy honesto con los muchachos. Sé que hubo esfuerzo, pero creo que faltó más personalidad con la pelota. Hubo muchos errores defensivos, muchas equivocaciones, muchas imprecisiones. Creo que hasta afortunados sumos con el equipo”, afirmó Amarini Villatoro.
La selección femenina mayor de Guatemala volvió a quedar en deuda y esta vez de la manera más dolorosa. El 5-1 que le propinó El Salvador
Con la mayoría de sus jugadoras habituales en el campo y la base que Karla Maya ha trabajado durante meses, el equipo volvió a evidenciar los mismos problemas: poca solidez, escasa generación ofensiva y una alarmante diferencia física en varios sectores. El 5-1 no fue exagerado; fue el fiel reflejo de lo ocurrido durante los 90 minutos. Más allá del resultado, preocupa la ausencia de una identidad de juego y la falta de evolución. Guatemala sigue cometiendo los mismos errores partido tras partido y el proyecto técnico continúa sin ofrecer respuestas. El tiempo de las promesas ya pasó: la goleada ante El Salvador exige una autocrítica profunda y decisiones que permitan cambiar el rumbo antes de que la deuda con el futbol femenino nacional sea aún mayor.
