"Todo lo que ha salido no es humo, pero tampoco es cierto porque dije sí, pero quiero ir a ver las instalaciones, cómo está todo con la Selección, cómo se maneja, cómo es el equipo. Esto no sólo decir que ya jugaré con Guatemala, también tengo que sacar el pasaporte y el trámite para que me acepten porque ya jugué con Estados Unidos", expresó Rubin en RSL Show. "En junio viajaré para saber cómo se maneja todo. Guatemala me está dando algo especial".
La selección femenina mayor de Guatemala volvió a quedar en deuda y esta vez de la manera más dolorosa. El 5-1 que le propinó El Salvador
Con la mayoría de sus jugadoras habituales en el campo y la base que Karla Maya ha trabajado durante meses, el equipo volvió a evidenciar los mismos problemas: poca solidez, escasa generación ofensiva y una alarmante diferencia física en varios sectores. El 5-1 no fue exagerado; fue el fiel reflejo de lo ocurrido durante los 90 minutos. Más allá del resultado, preocupa la ausencia de una identidad de juego y la falta de evolución. Guatemala sigue cometiendo los mismos errores partido tras partido y el proyecto técnico continúa sin ofrecer respuestas. El tiempo de las promesas ya pasó: la goleada ante El Salvador exige una autocrítica profunda y decisiones que permitan cambiar el rumbo antes de que la deuda con el futbol femenino nacional sea aún mayor.
