La idea de incluir a casi un cuarto de los 211 miembros de la FIFA en el principal torneo de fútbol en el mundo seguramente atraerá a muchos países, pero eso incidirá directamente en la demandas de infraestructura y organización para los países sedes, que limitará el número de candidatos que pueden hacer frente a los costos.
Mientras brilla en el Mundial con Corea del Sur, el experimentado portero Kim Seung-gyu está viviendo uno de los momentos más difíciles de su vida lejos de la cancha. A sus 35 años y disputando su cuarta Copa del Mundo, el guardameta tuvo que dejar a su esposa, Kim Jin-kyung, a pocos días de dar a luz para concentrarse con la selección surcoreana. Su hija nació hace apenas unos días y él solo pudo conocerla a través de una videollamada. “Me siento muy culpable con mi esposa y con mi hija. Por eso quiero conseguir un buen resultado en este Mundial y volver a Corea con un gran regalo para ellas”, confesó emocionado. Y cumplió. En el debut ante República Checa, Kim fue la gran figura del partido con atajadas decisivas en los minutos finales que aseguraron la victoria 2-1 para Corea del Sur. Una historia de sacrificio, amor y compromiso que nos recuerda todo lo que algunos futbolistas dejan atrás para representar a su país 🥹❤️
